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Las alergias a los gatos.

La respuesta evidente es: ¡mantenerte lejos de ellos! Pero si eres un amante de los gatos, te gustará saber que hay formas de conseguir que las cosas sean mucho más fáciles.

¿Eres alérgico?

Muchos propietarios no se dan cuenta de que son alérgicos a su animal al principio. Karen Hayes es una dueña de gatos que no se enteró hasta que un amigo la llevó a una exposición felina:

“Me había acostumbrado a los ataques de estornudos frecuentes y la irritación de los ojos, pero le echaba la culpa al hecho de vivir en una casa antigua y llena de polvo. Sólo cuando asistí a una exposición felina, en un pabellón con cientos de ejemplares, descubrí que podía ser alérgica a mis propios gatos.

Estar en la exposición no tardó en afectarme gravemente; me picaban los ojos y sentía una comezón intensa en las palmas. Empecé a darme cuenta de que, cuando mis gatos permanecían en casa durante periodos más largos o si dormían en mi cama, me despertaba con síntomas de fuerte resfriado”. Afortunadamente para ella, Karen fue capaz de tomar ciertas medidas para controlar su alergia y ahora vive con sus gatos sin excesivas molestias.

¿Qué provoca realmente estas alergias? Mucha gente cree que el problema es el pelo de gato, pero en realidad se trata de secreciones glandulares de tipo proteico. Tras sus sesiones de acicalado, el gato tiene saliva seca (rica en estas secreciones) por todo el pelaje. También desprende escamas de piel muerta (caspa) por toda la casa. Son cinco veces más pequeñas que las partículas de polvo doméstico, de modo que flotan en el aire durante mucho tiempo antes de posarse, por lo que es fácil inhalarlas.

¿Son mejores los gatos de pelo corto que los de pelo largo? La verdad es que no. En algunos casos, las investigaciones han demostrado que los gatos de pelo largo pueden ser incluso mejores que los de pelo corto. No existe una raza que no cause ningún problema, pero conviene saber que los gatos macho producen más secreciones proteicas que las hembras, y que los machos castrados producen menos que los no castrados.

¿Qué puedo hacer para reducir el riesgo? Hay dos factores principales que afectan a la cantidad de alérgenos presentes en tu casa. En primer lugar, los tapizados y la ropa de casa que tengas, y en segundo lugar, si tienes a tu gato fuera o dentro. Si puede estar dentro, intenta limitar la cantidad de tiempo, o tenlo sólo en ciertas partes de la casa. Los colchones, edredones, sábanas y tapizados atraen alérgenos, así que no le dejes dormir sobre ellos, por muy confortable que encuentre tu cama.

La limpieza es clave Tendrás que limpiar al vapor tus alfombras cada tres meses, por lo que es mejor que te acostumbres a la idea. Los alérgenos se adhieren fácilmente a las alfombras y pasar la aspiradora puede agravar el problema porque hace que vuelen por el aire. Una idea podría ser utilizar un aparato limpiador especial para alfombras; hay muchos modelos en el mercado. Además, asegúrate de usar cubiertas antialérgicas lavables en todos los sitios posibles de la casa, especialmente en tu cama. Lava la ropa de cama al menos cada dos semanas, a temperatura superior a 40 °C. Ten las ventanas abiertas durante el mayor tiempo posible para facilitar la salida de los alérgenos y permitir la circulación de aire nuevo y fresco. En el extremo de las posibilidades, siempre puedes considerar el cambio a suelos lisos de madera o vinilo y a sofás de fácil limpieza que puedas lavar periódicamente. ¡Es mucho trabajo pero, por él, cada segundo merece la pena!

¿Qué hay de la medicación? No olvides que siempre puedes recibir medicación para combatir el picor de garganta y la irritación ocular. Se comercializan numerosos medicamentos diferentes, de venta libre o con receta médica, e incluso inyecciones. Combinando estos tratamiento con todos los consejos anteriores, podrás vivir mucho más a gusto con tu gato.

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